
La inflación impacta nuestra realidad. Por más distinta que esta sea -según nuestros ingresos- a todos nos impacta de una u otra manera. En los últimos meses hemos visto cómo se ha incrementado el precio de varios de los productos que consumimos, y por eso es necesario ver formas en las que podamos adaptar nuestro presupuesto y mantener nuestras finanzas saludables.
Uno de los principios básicos de la planificación financiera es que nos debemos enfocar en lo que podemos controlar. Definitivamente no podemos controlar el incremento de precios de la gasolina, o de la comida, por ejemplo. Y a pesar de que tenemos control sobre nuestras fuentes de ingreso, aumentarlas no es algo tan fácil de implementar en el corto plazo. En cambio, cuánto gastamos y cómo ahorramos es algo que se puede adaptar en un período corto.
Entonces, para combatir la inflación podemos enfocarnos en nuestro flujo de dinero. Primero hay que tener claro cómo estamos distribuyendo nuestros ingresos durante el mes. Lo que debes identificar son los gastos de tu presupuesto considerados no esenciales para ti y empezar por hacer cambios desde ahí.
Aquí, algunas ideas sobre para poder ajustar o adaptar el presupuesto:
- Evalúa tus gastos esenciales y no esenciales
Trata de considerar qué cosas son realmente importantes para ti y determina qué gastos no esenciales se pueden posponer o reducir. Analiza cada categoría de tu presupuesto o el monto que le asignas y establece si ese rubro realmente se alinea a tus prioridades.
Por ejemplo, tal vez ir al estadio cada dos semanas para ver un partido de tu equipo favorito tiene mucho valor para ti, a pesar de que para muchos esto sea un gasto innecesario. Posiblemente, esta experiencia te trae mucho valor personal, entonces es importante mantenerlo en tu presupuesto. Para contrarrestar este costo podrías tratar de disminuir las salidas a comer afuera durante esa semana, así puedes estar seguro de que puedes disfrutar sin problema de esa ida al estadio.
Esto es solo un ejemplo especifico que no es universal para todos, lo que demuestra que cada uno tiene diferentes preferencias y esos gastos no esenciales van a ser distintos para cada persona.
- Intercambia productos o actividades con alternativas más económicas
En lugar de seguir comprando productos de ciertas marcas o en ciertos lugares, busca formas de reemplazar los productos más caros o los que hayan subido de precio por alternativas que sean más eficientes en costo. Una opción puede ser comprar la marca blanca en vez de una marca comercial en específico o adquirir ese producto de otra firma que sea más barata (donde la única diferencia es el marketing y el branding, más no la calidad). También puedes optar por comprar en otra tienda o supermercado donde tengan los mismos productos con precios más accesibles y así puedas ahorrar dinero extra.
Esta estrategia también puede aplicar para lugares donde gastas tu dinero, por ejemplo, el gimnasio o el lugar que eliges para hacer algún ejercicio que te gusta. En el caso de que te guste alguna actividad específica, puedes buscar esa misma actividad donde el costo mensual sea un poco menor.
En vez de eliminar ese gasto, trata cambiándolo primero.



- Trata de prestar/alquilar, antes de comprar
Encuentra alternativas para adquirir las cosas que te gustan. Hay ocasiones en las que se puede alquilar o comprar cosas de segunda mano.
Existen varios ejemplos, que van desde muebles hasta ropa o juegos de niños, entre otros. Con respecto a la ropa, siempre tenemos la posibilidad de encontrar opciones que nos gusten en tiendas de venta de ropa de segunda mano, o tal vez modificando las piezas para conseguir distintos looks utilizando nuestra misma ropa. De esta manera, no solo lograrás gastar menos en comparación a si te compras prendas nuevas, sino que también estarás aportando al medio ambiente. Adicionalmente, siempre tienes la opción de pedir prestado a tu familiares o amigos.
- Ajusta tu estrategia de ahorro
Si estás actualmente ahorrando para algo especifico, trata de considerar extender el tiempo que te propusiste para lograrlo. Es decir, puedes ahorrar mensualmente cantidades menores, pero aun así seguir aportando a esa meta. Alargar el plazo que te propusiste te va a obligar a ser más flexible con tus ahorros, pero también te va a permitir afrontar necesidades para cubrir el incremento de precios.
Tómate un tiempo para examinar tu presupuesto y analizar tus hábitos sobre tus gastos. Existen muchas maneras de ajustarlos sin necesidad de hacer sacrificios muy drásticos en tu estilo de vida.
La inflación que estamos viviendo en estos momentos no va a durar por mucho tiempo y, adaptar tu presupuesto más de lo que te gustaría tampoco, así que trata de pensarlo como un ajuste temporal.





