
Desde la caída de los precios del petróleo en el año 2014, Ecuador ha vivido un ciclo de crecimiento económico bajo, con sucesivos recortes del gasto y un aumento del endeudamiento público, bajo dos gobiernos con orientaciones políticas diferentes. Ante el azote de la pandemia, acompañado de la peor recesión de la historia, Ecuador se acerca al FMI para hacer lo mismo que ha venido haciendo: pedir prestado, con austeridad fiscal de acompañante. Veamos de qué se trata esta vez.
- ¿A qué se comprometió el país?
Básicamente, el FMI le presta dinero al Banco Central para poder superar debilidades coyunturales en sus reservas internacionales. Por lo que el país receptor del financiamiento se compromete a generar ahorros que ayuden a mejorar las reservas de moneda dura, para pagarle al FMI tras superar los tiempos difíciles.
- ¿Cómo se generan estos ahorros?
Como en cualquier tienda de la esquina, se generan ahorros recortando gastos y generando más ingresos. Solo que como la parte de los ingresos está complicada por el impacto de la pandemia (que ha dejado un abultado déficit), nos van a prestar dinero hasta que mejore la situación. Pero los recortes igual se van a tener que hacer, y el peso de generar los ahorros lo va a llevar el Estado a partir del 2021, cuando pase la pandemia con un nuevo gobierno.

- ¿Cómo van a subir los ingresos?
A través de un aumento de impuestos “amigable con el crecimiento”. El país se comprometió a aumentar la base y la progresividad del impuesto a la renta personal, nuevos impuestos a las gasolinas, a las telecomunicaciones y a las emisiones de CO2, entre otros ajustes. El más polémico sin duda, es la elevación del IVA al 15%. En total, la meta es aumentar las recaudaciones del Estado en un 2.52% del PIB.
- ¿Cómo se van a recortar los gastos?
Entre las medidas están: el recorte de la nómina del sector público (tanto en el número de empleados como de los sueldos), y las mejoras en los procesos de contratación pública y moderación en la inversión pública, priorizando sectores que generen crecimiento de manera inmediata, como el sector petrolero. Aunque estas medidas las viene repitiendo este gobierno desde hace algún tiempo, dado que ha estado comprometido con la austeridad desde sus inicios, se estima que esta vez sí generarán recortes en el orden del 2.9% del PIB. Si comparamos estos recortes con el aumento de la recaudación, vemos cómo se generan los ahorros.
- ¿Existe algo que no se vaya a recortar?
El gasto social. El programa del FMI estima importante ampliar la cobertura del bono de desarrollo humano (BDH) y demás subsidios directos que otorga el Estado, con fondos que quedan liberados de la eliminación del subsidio a los combustibles. Con la meta de aumentar el número a 278,187 familias como beneficiarias de estas ayudas directas, se prevé que el gasto social aumente un 0,9% del PIB. Eso revela un nivel de preocupación por el área social que usualmente está ausente en las recomendaciones de muchos analistas. En resumen, el FMI nos obliga a ser más eficiente en el gasto social y eso está muy bien.
- Frases para tener en cuenta del FMI
“El impacto negativo de la consolidación fiscal en el crecimiento va a tener que ser contrastado con el aumento de la confianza proveniente de las significativas mejoras inmediatas en el perfil de la deuda pública y las reformas de corto plazo para fortalecer las instituciones, basados en el programa de reforma llevado a cabo por las autoridades…”
FMI
Esto de la confianza se escucha seguido, pero no siempre se traduce en un aumento en los ingresos. Sino, recuerden a la Argentina de Macri.
“Para apoyar mejor a la economía, nos hemos embarcado en una reorganización del MEF, con el apoyo del BID, para transformarse en una institución política moderna. El renovado ministerio va a tener una unidad dedicada a las estadísticas en el vice-ministerio de finanzas con responsabilidad específica de recolectar, procesar y recabar estadísticas fiscales…”
FMI
Parece que antes de que lleguen el FMI y el BID ni estadísticas fiscales sabían hacer. Uno se pregunta: ¿A qué se han dedicado en el Ministerio de Economía y Finanzas durante todos estos años?
“Las autoridades están también implementando una robusta estrategia comunicacional para construir apoyos del público a los objetivos clave del programa, para aumentar la posibilidad de éxito del acuerdo”.
FMI
Eso es exactamente lo que le falta al FMI para lograr apoyos en el Ecuador: Marketing. ¿Por qué no lo habían intentado antes?
Desde 1983, Ecuador ha tenido 12 acuerdos de financiamiento con el FMI. Sólo en los dos últimos años ha habido 3 programas, lo cual nos lleva a un promedio de un acuerdo cada 3 años.
Desde los años 60 hemos logrado 21 acuerdos, lo cual bajaría el promedio a un acuerdo cada 2.85 años. La gran mayoría de veces no se ha cumplido con los compromisos pactados en dichos convenios, pero siempre regresamos al cálido abrazo del FMI cuando las cosas se ponen difíciles.
Parece una relación de esas “tóxicas” y por esta razón es entendible que estos acuerdos no les gusten a muchos sectores. Pero estos detractores tampoco plantean mejores alternativas de financiamiento, lo cual me lleva a pensar que sin el FMI estaríamos peor.
Fuentes: FMI, Diario El Comercio





