
El frenazo económico causado por el Covid-19 causará una recesión en la principales economías del mundo, con una contracción, según proyecciones del Banco Mundial (BM), del 6,1% del PIB en los EE.UU, 9,1 % en la Zona Euro y 6,1% en Japón. La economía china solo crecería el 1%, lo que para los niveles de crecimiento habituales en esa economía es una baja importante.
Es que la pandemia ha colapsado los componentes de la demanda agregada, como consumo, gastos de capital e importaciones, en las principales economías mundiales. Y todo esto a pesar de los paquetes de ayuda económica que se han implementado en el primer mundo, que se cuentan en el orden de los trillones de dólares. Tanto en los Estados Unidos como en Europa estos paquetes han incluido ayudas a empresas y transferencias directas a los hogares, por lo que unos estiman que los déficits pasarán del 2% – 3% del PIB al 10%.
También han podido contar con una política de mantener las tasas de interés cercanas al 0% tanto de la Reserva Federal como del Banco Central Europeo, que sin duda ha evitado el colapso de los mercados bancarios y de valores. (Supongo que así es nuestro capitalismo actual: cuando las cosas van bien, piden que el Estado se mantenga al margen del quehacer económico y que les bajen los impuestos; pero cuando las cosas van mal, el Estado tiene que salvarlos para preservar la capacidad productiva.)
Aunque el salvataje estatal no va a poder evitar la recesión, ha ayudado a que se recupere el mercado de valores en los EE.UU, por lo que muchos aún no pierden la esperanza de una recuperación en forma V. Es decir, muchos ven cercana la posibilidad que los estímulos estatales a la economía van a lograr que para el año 2021 el empleo y la producción se recuperen en los países desarrollados.
En nuestro barrio, el Banco Mundial espera una caída del 8% en Brasil, 7,3% en Argentina y del 7,5% para México. Las exportaciones a China, EE.UU y la Unión Europea inevitablemente se ha contraído, afectando todas las economías de la región. En el Ecuador, el Ministerio de Finanzas espera una contracción del 6,7% para el 2020. Para comparar, la crisis bancaria dejó en el año 1999 un decrecimiento del PIB de alrededor del 4% y un 14% de desempleo.
Otros países como Chile y Colombia se han visto obligados a acudir al FMI para financiar sus paquetes de ayuda económica, mientras que Perú anunció un paquete de US$ 7 mil millones de asistencia en su primera fase, que se financia de sus ahorros y reservas. Estos países también acudieron a los mercados internacionales para emitir deuda y han contado con la confianza de los inversionistas para financiarse.
Mientras que Argentina y Ecuador se encuentran en una situación más compleja. Sin reservas, estos países se encuentran fuera de los mercados de deuda y están renegociando tanto con el FMI como con los inversionistas internacionales. A juzgar por la situación financiera, su recuperación podría ser más complicada que en otros países de la región.
Dada la situación en la que se encuentra el Ecuador, es imposible imitar los programas de estímulo económico de otros lados (como lo están haciendo países del primer mundo y, sin irnos muy lejos, Perú). De esta manera, el Ecuador tiene que lograr reactivar su jornada laboral lo más rápido que sea sanitariamente posible, esperando el regreso de la demanda de sus productos de exportación, por lo que lo más probable hasta ahora es que la recuperación se dé en forma de visto, es decir, una caída pronunciada seguida de una recuperación lenta. Así lo ven también el Gobierno y los organismos internacionales en sus últimas proyecciones, con una recuperación lenta que permitirá llegar a los niveles de PIB nominal recién en el 2024. Nos queda mucho por trabajar todavía.






