
El investigador libanés Nassim Taleb se hizo famoso por el concepto del “Cisne Negro”, teoría que ilustra eventos inesperados y que producen grandes sacudones a la economía global, generando caídas en los mercados mundiales.
Tanto como el 11 de septiembre o la crisis mundial del 2008, la plaga del coronavirus es un evento inesperado que ha producido una crisis a nivel global, para la cual muy pocos países estaban preparados. Un “Cisne Negro” en toda la definición de la palabra.
Hasta ahora, con el colapso de servicios de salud en la mayoría de países donde esta enfermedad ha tocado la puerta, la mejor medida para controlar la propagación ha sido obligar a los ciudadanos a mantenerse alejados los unos de otros. Así, vemos cómo esta medida está afectando los hábitos de consumo de bienes y servicios, lo cual sin duda va a tener repercusiones para la manera en que las empresas interactúan con sus clientes una vez que el susto producido por el coronavirus pase.
Así como este cambio de hábitos, hay otros puntos que las empresas deben considerar con atención:
- Recesión: Entre más rápido se contenga la propagación del virus, mas rápido van a regresar los consumidores a retomar sus hábitos y la economía va a retomar su rumbo. Medidas duras al inicio es lo mejor para la economía.
- Geopolítica: Hoy en día, China ya está retomando su actividad económica y está enviando ayuda a los países afectados, como Irán e Italia. Mientras tanto, EE.UU., cuyo líder no reconoció la amenaza desde un principio, está viviendo un derrumbe de su mercado financiero. Esto podría ser una oportunidad para que, paradójicamente, China mejore su imagen en el mundo.
- Educación: Las universidades y escuelas han empezado a explotar su infraestructura digital para dictar clases online. Esta crisis podría ser la oportunidad para que esta modalidad despegue de manera exponencial en la economía ecuatoriana y se supere el paradigma de la clase presencial.
- Teletrabajo: Aunque en el sector agrícola e industrial implementar el teletrabajo es complicado, esperemos en el futuro ver muchas empresas, sobretodo del sector de servicios, explorando la capacidad de sus empleados para trabajar desde casa. Esto conllevaría una inversión importante en tecnología y tiempo, por una disminución de los viajes hacia las oficinas.
- Logística: Después de décadas de buscar la mayor eficiencia, tanto en precio de partes como en el funcionamiento de sistemas de transporte, con cadenas de valor internacionales e inventarios pequeños “just-in-time”, las empresas van a buscar cadenas de suministro más robustas. Muchos incluso se preguntan si es lógico que la mayoría de los productores de partes se encuentren en China. La crisis del coronavirus motivará a las empresas a buscar una diversificación de la ubicación geográfica en sus cadenas de suministro.
Esta situación, sin duda, va a traer cambios en la manera de viajar de las personas, algo que ya lo vemos en las restricciones de salud que se han impuesto a quienes lo hacen por vía aérea. Por eso es que puede ser posible que esta pandemia afecte los principios de movilidad de personas, bienes y capital que se han venido persiguiendo desde la caída del Muro.
¿Será que este “Cisne Negro” representa el fin de una era?





