
A finales del 2019, el FMI publicó su segundo informe sobre la evolución de la economía ecuatoriana. En comparación al primero, se nota una profundización del conocimiento sobre diferentes aspectos de nuestra economía. Esto nos permite conocer nuevos puntos de vista, enriqueciéndonos con miradas diferentes acerca de los problemas del país.
En esta ultima revisión, uno de los aspectos que más llamó la atención fue la opinión del FMI sobre los impuestos en Ecuador, lo cual nos muestra ciertos problemas y busca dar posibles soluciones, un tanto diferentes a las apreciaciones que se han venido escuchando en los últimos tiempos. Ahora, veamos el análisis que hacen los especialistas internacionales acerca de la recaudación fiscal y sus recomendaciones.
Impuesto al Valor Agregado (IVA)
Dado que el IVA en Ecuador (12%) es menor que el promedio de la región (15,5%), un incremento en este porcentaje pusiera al Ecuador a la par de sus vecinos, y a la vez generaría ingresos permanentes del 1,25% del PIB. El incremento en el IVA no debería tener un impacto importante entre los más pobres, dado que aproximadamente 78% de la canasta de consumo de los pobres está exenta del IVA y más del 50% del consumo de los más pobres viene de mercados informales, donde este impuesto no es relevante.
Impuesto a la Renta Personal
El impuesto a la renta a las personas naturales recaudó solo el 1% del PIB en el 2017, comparado al 1,8% del PIB promedio en Sudamérica. Esto es resultado de un alto nivel de ingreso exento de impuesto a la renta ($11,290 o 1.8 veces PIB per cápita) y baja progresividad, dado que para llegar a pagar el nivel más alto de impuesto se necesita ganar 11 veces el PIB per cápita. Por esto, el FMI recomienda modificar la tabla de porcentajes del Impuesto a la Renta para los que más ganan y reducir las deducciones y exenciones.
Impuesto a Consumos Especiales
El Impuesto a los Consumos Especiales (ICE) llegó a recaudar 1,4% del PIB en el 2017, comparado al promedio de 3,6% del PIB en Sudamérica. Esto se explica por el hecho de que en el país no se cobran impuestos al consumo de combustibles (más bien se los subsidia) y que los ingresos por el consumo de cigarrillos es bajo debido al alto nivel de contrabando. Según el FMI, existe la oportunidad de ampliar la cantidad de productos gravados con ICE, elevando impuestos a cervezas, cigarrillos electrónicos, bebidas azucaradas y fundas plásticas. También cree que se podría levantar impuestos verdes sobre los vehículos y envases desechables, eliminar crédito tributario por el IVA pagado por productos y servicios que no forman parte de la principal línea de negocio de las empresas y optar por la introducción de un impuesto al comercio electrónico.
Impuesto a la Renta Corporativo
El Impuesto a la Renta Corporativo está dentro de los más altos de Latinoamérica. Aunque la tasa del 25% está debajo del promedio regional de 27,5%, hay que considerar que los negocios están sujetos a la repartición del 15% de las utilidades para los trabajadores. Con esto, la tasa excede de largo el promedio regional del 31,6%. Ante esta situación, el FMI recomienda introducir un impuesto del 2% de los ingresos a los negocios pequeños (lo que podría ayudar en su formalización) y una reducción del ISD, además de ajustes en la tributación de los dividendos.
La frase con que inicia el informe es lapidaria: “Los ingresos por impuestos en Ecuador son relativamente bajos por tasas de impuesto bajas, base impositiva pequeña, altos montos de deducciones y exenciones, complejidad y una baja capacidad de hacer cumplir la ley”. Los ingresos por impuestos llegaron al 13,5% del PIB en el 2017, lo cual es bajo en comparación con el promedio de recaudación del 18.4% en Sudamérica. Por esta razón, el FMI se inclina por un aumento de impuestos (tanto de la tasa como de la base impositiva) en la mayoría de casos.
Interesante lo que plantea el FMI, sin duda va en contra de las ideas de los políticos de varias tendencias, quienes plantean que las empresas paguen poco en impuestos o que la economía ecuatoriana tiene un exceso de ellos. Esto explicaría porqué a ciertos analistas que apoyaron en un inicio el acuerdo, ya no les gusta cuando el FMI opina de tributos.
Definitivamente, queda mucho por afinar en la recaudación de impuestos en nuestro país.





