
Recapitulando los acontecimientos en materia económica del 2017, nos quedamos con algunas lecciones para mejorar nuestra capacidad de análisis para el 2018.
Pronósticos: El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticaba un crecimiento para 2017 de -2,7% y diversos “centros de estudios” criollos preveían igualmente un crecimiento negativo en la economía ecuatoriana para ese período. Resulta que al término del 2017 la cifra de crecimiento fue significativamente positiva y probablemente supere incluso los pronósticos más optimistas.
La lección: No hay que creer ciegamente en los pronósticos que se publican, incluso de entidades como el FMI, que ya en ocasiones anteriores no ha acertado en las cifras.
Exportaciones: Aumentaron un 14% (enero-octubre 2017), producto de la entrada en vigencia del acuerdo comercial con la Unión Europea y del aumento del precio del petróleo.
La lección: En Europa hay un mercado grande por explotar, de esa manera la labor del ministro de Comercio Exterior se vuelve fundamental para diversificar nuestras exportaciones e incentivar el desarrollo de nuestra capacidad productiva.
Importaciones: Aumentaron aún mas que las exportaciones, un 23,5% (enero-octubre 2017). En general podríamos decir que cuando aumenta el consumo de hogares aumentan las importaciones. Esto es lo que el Gobierno busca controlar con la nueva tasa aduanera.
La lección: Que después de algunos años de sustitución de importaciones sigamos viendo esto demuestra claramente que la sustitución de importaciones no sirve para nada. Ojalá por fin podamos desterrar esta idea de la mente de los que hacen política económica.
Coyuntura Política: Existe la creencia de que los “años electorales” pueden crear “incertidumbre” que afecte a la economía si no gana el candidato que favorece al “mercado”. Sin embargo, en este año la economía ecuatoriana se recuperó.
La Lección: La principal preocupación de un empresario debe estar en sus clientes, en cómo servirles mejor, y no en la política. Warren Buffett lo dijo mejor: “Nosotros continuaremos ignorando pronósticos políticos y económicos, que son una distracción costosa para muchos inversionistas y hombres de negocios”.
Déficit: Tanto en el 2016 como en el 2017 esta cifra se encuentra alrededor de los 6,100 millones de dólares. Dado que el precio del petróleo se recuperó y la recaudación fiscal aumentó, no queda más que concluir que el gasto público aumentó en este 2017, lo cual también fue un apoyo para el crecimiento económico.
La Lección: Recortar el gasto público es más complicado de lo que parece.
Endeudamiento: En 2017 se contrajo una gran cantidad de deuda -pagando un interés bastante alto- tanto en los mercados internacionales, como con el Banco Central.
La Lección: Es necesario tener algún tipo de estrategia para ordenar las finanzas públicas y bajar el riesgo país, para que de esta manera se puedan bajar los costos de financiamiento no solo de la deuda estatal, sino de los proyectos de inversión privados.
Finalmente, en condiciones donde el Estado tiene capacidad de mantener su nivel de gastos, ya sea por un aumento de ingresos o por el endeudamiento, un aumento de impuestos no tendría un impacto recesivo, pero siempre va a tener un costo político. Lo cual me levanta la duda: ¿Alcanzará con las medidas de la Ley de Reactivación Económica para este acto de malabarismo de bajar el déficit, mantener gasto público y poder mejorar las condiciones de endeudamiento externo?
¡Que el 2018 sea un año lleno de éxitos para todos!





