
En las últimas semanas hemos visto a varios economistas del medio presentar su propuestas para paliar la crisis económica que estamos viviendo, producto de la inesperada aparición de la plaga del COVID-19, con sus efectos sobre el consumo interno, las exportaciones y el precio del petróleo. Han llamado la atención las propuestas de 11 economistas y las del ex presidente Rafael Correa.
Lo interesante de este ejercicio es que estos distinguidos colegas están en las antípodas dentro del espectro de las ideas económicas, con el grupo de los 11 economistas identificados con la ortodoxia, mientras que Correa es más bien un heterodoxo. Leyendo y contrastando estas ideas podremos, espero, tener una idea más clara acerca de lo que las mentes más representativas, de lado y lado del espectro político, están pensando en estos momentos de crisis.

Foto: Pixabay
Empecemos con los ortodoxos:
- 1) Reducción de gasto público: Proponen recortar 20% de lo sueldos para ahorrar 2.000 millones de dólares en gasto de nómina. El Gobierno ya ha presentado un plan para recortar sueldos y otras entidades públicas, que generaría ahorros en cantidades cercanas, así que no hay novedad por ese lado. Curiosamente, este es el único punto en el que hablan de números.
- 2) Eliminación de subsidios: Ya se intentó en octubre y tanto la economía como el Gobierno sufrieron por la reacción política, por lo cual en las últimas medidas económicas el Gobierno prefirió no tocar el tema.
- 3) Flexibilización temporal: Se pide crear un marco legal flexible en cuanto a lo laboral, para que las empresas puedan conservar puestos de trabajo. Lo laboral ha sido desde siempre un tema espinoso en lo político, por lo cual no han habido gobiernos que toquen el tema desde hace años, a pesar de que pedidos como este han surgido antes. Desde lo técnico, reformas laborales que permitan flexibilizar algunas reglas durante épocas de crisis, con condicionamientos fuertes para accionistas y gerentes, han funcionado en Europa. Pero, tal como en el punto de los subsidios, el Gobierno ha decidido no tratar estos temas espinosos en estos momentos, tal como ya pasó en muchos gobiernos anteriores.
- 4) Obligaciones de deudores: Piden también un alivio de las obligaciones de pagos que tienen los deudores para con el sistema financiero. Sin duda hay sectores muy golpeados con la crisis actual, que merecen la ayuda hasta poder lograr de nuevo una estabilidad financiera, pero por el otro hay que precautelar a los depositantes, que son mayoría. Criterios técnicos deberían de prevalecer, priorizando los sectores económicos y segmentos de la población más vulnerables.
- 5) Importaciones: Los ortodoxos creen que es necesario encarecer las importaciones. Una receta parecida aplicó el gobierno anterior, que logró bajar las salida de divisas y aumentar el ahorro. La diferencia es que estos ingresos sirvieron para mejorar la recaudación fiscal, mientras que aquí se propone un mecanismo para que, a través de un fideicomiso, el dinero regrese a los propios privados.
- 6) Combo de medidas: En este punto ponen el pie en el acelerador, para proponer cosas que ya se han escuchado antes, como la eliminación del Impuesto a la Salida de Divisas (ISD), reducción de impuesto a la renta, reducción de aranceles y aumento del IVA, en lo impositivo, además de una reforma laboral (véase punto 3), y una limitación del financiamiento del Gobierno de parte del Banco Central. No se hace una evaluación cuantificada acerca del impacto en las finanzas públicas de estas medidas, pero dada la situación fiscal del país, recortar ciertos impuestos se ve difícil.
Ahora veamos los puntos tratados por el Ec. Rafael Correa:
- 1) “El problema no es fiscal, sino externo”: Correa empieza su análisis con ese enunciado. A estas alturas, los dos son un problema, si bien en el último año lo externo estuvo bien y lo que causó preocupación fue lo fiscal. Parece que aquí el expresidente se olvida sobre lo que dejó su gobierno en lo fiscal.
- 2) Aranceles: El economista aumentó los aranceles durante su gobierno y reitera su punto en esta oportunidad. Lo sorprendente es que algo por el estilo proponen lo señores de arriba, sin usar la palabra aranceles. Correa le pone números a esta propuesta.
- 3) Impuestos: Propone elevar un impuesto sobre el patrimonio, herramienta que se usó en 1995 y en el 2016, a causa de la guerra y del terremoto respectivamente. Una opción que ha sido usada de manera puntual en el país, está de moda en la izquierda internacional. Otra vez vuelve a cuantificar su propuesta.
- 4) Deuda Externa: Reperfilar la deuda externa es una propuesta que se ha escuchado de varios lados y que este gobierno ha anunciado que está llevando a cabo. No es coincidencia, dado que tanto el gobierno anterior como este, han contratado deuda externa en los mercados internacionales y deberían de tener una idea clara de cómo funciona el asunto.
- 5) Banco Central: Correa propone que el Banco Central pueda financiar al Gobierno. En otros tweets incluso habla de que en dolarización las reservas no respaldan la moneda, al ser Ecuador un país dolarizado, por lo tanto, el Banco Central puede prestar al gobierno. Tiene razón en parte, pero el Banco Central tiene una misión, que, como su nombre lo indica, es ser el banco de los bancos. Y si la reserva la tiene prestada al Gobierno, ¿como podría apoyar a la banca?
Conclusiones
Lo llamativo de haber analizado estas dos propuestas no ha sido tanto identificar las diferencias entre ambos, las cuales conocemos de antemano, sino ver sus similitudes. Tanto Correa como los ortodoxos están de acuerdo en que hay que subir aranceles a las importaciones, sin embargo el mecanismo de los ortodoxos no está probado, por no aseverar que es confuso.
En cuanto a los ingresos del Estado, ambos bandos comparten una inquietud en este sentido, si bien difieren en los medios. Correa sigue su ya conocida línea, de aumentar la recaudación del Estado a través de aranceles e impuestos directos, mientras que los ortodoxos prefieren bajar ciertos impuestos a cambio de aumentar el IVA, reducir los subsidios y gasto de nómina. En lo concerniente al Banco Central, los desacuerdos son más profundos.
Llama la atención que Correa consigue ponerle números a dos de sus propuestas, mientras que los ortodoxos lo hacen en una. Para nuestra tranquilidad, ambos evitan poner en tela de duda la dolarización.
Desde mi punto de vista, sorprende que, dada la crisis actual, ningún bando pensó que sería recomendable apoyar a las personas que viven del día a día directamente, proponiendo un aumento temporal del Bono de Desarrollo Humano. Si algo parecido ha sido propuesto por Trump, es de sorprenderse que, con tanto peso académico, a ninguno de los ponentes se les haya ocurrido.
Fuentes:





