
Para poder entrar en la Alianza del Pacífico es primordial negociar y cerrar un tratado de comercio con México, lo cual pondrá al Ecuador frente a una novedad: Contrario a los casos de la Unión Europea y Estados Unidos, Ecuador mantiene un déficit comercial importante con México. Para ilustrarlo con números: en el 2018, Ecuador exportó a México $147 millones, mientras que las importaciones llegaron a $702 millones.
Lo que Ecuador importa de México son principalmente vehículos, aparatos de uso doméstico y productos alimenticios, es decir, productos con un nivel de valor agregado y en mercados donde existen productores nacionales que compiten con los bienes mexicanos. Es decir, existen sectores sensibles que deben de ser considerados antes de cerrar el acuerdo.

Cabe aclarar que la existencia de sectores sensibles no debería ser un argumento para descartar un tratado con México. Después de todo, este país es un mercado grande, con muchos conglomerados que han invertido en empresas y proyectos en varios sectores de la economía ecuatoriana. Además, es una nación donde muchos ecuatorianos han logrado destacarse, desde el terreno de las artes, pasando por la academia, hasta en el fútbol. Sin embargo, hay que tener cuidado con los términos de la negociación, y hacerla sin dejarse llevar por el aperturismo tonto que tanto daño ha hecho en nuestros países.
Es que un tratado de comercio bien negociado puede ser la oportunidad para que los exportadores puedan ampliar su presencia en el mercado mexicano, a su vez que los productores ecuatorianos que importan materia prima de México se vean beneficiados. Para esto hay que tener claro qué sectores podrán ampliar sus exportaciones y de qué manera lo van a lograr. Los sectores sensibles deben ser escuchados para poder conservar la capacidad productiva y los puestos de trabajo, dado que es importante mantener cada puesto de trabajo en los sectores de textiles, metalmecánico, vehicular y de electrodomésticos. Sacrificar a sectores que producen con valor agregado no es lo más recomendable.
Y en esto precisamente es donde tradicionalmente fallan las políticas productivas en el país. Todos los responsables quieren estar en la foto el día de la firma del acuerdo, pero la ejecución de planes para ampliar la capacidad productiva del país, de manera que las empresas ecuatorianas puedan aprovechar de manera óptima las ventajas de los acuerdos, siempre se hacen esperar. Una adecuada planificación para fomentar el aumento de la competitividad en sectores sensibles, suele ser la gran ausente. Por eso es de gran importancia negociar bien el acuerdo y planificar el crecimiento de la producción nacional.





