
Para muchos el uso de tarjetas de crédito es “un mal necesario”, pues se ha constituído en su principal razón de endeudamiento, pero no debería ser del todo así. El uso de este dinero móvil -que nos permite pagar consumos cuando no contamos con efectivo o solventar una emergencia- es viable cuando somos nosotros quienes controlamos su uso sin llegar al abuso. A continuación enlistamos algunas notas para sacarle provecho a este servicio sin que salgas perjudicado.
- Elige bien: Es fácil caer en las tentaciones y aceptar con facilidad una tarjeta de crédito sobre todo cuando la ofrecen a modo de recompensa por una buena gestión financiera. Antes de aceptarla, tómate tu tiempo para analizar si se ajusta a tu liquidez y a la forma en cómo estás acostumbrado a pagar tus consumos. Hay tarjetas sin anulidad (línea de crédito constante), de intereses fijo o bajos, e incluso las premium. Es recomendable que busques entre varias opciones del mercado y decidas optar por la que te ofrece la tasa de financiamiento más baja.
- Evita usarla como dinero de bolsillo: Destinar el uso de la tarjeta de crédito para gastos de emergencia es lo ideal. Debe ser ese comodín bajo la manga para cuando su uso es exclusivamente necesario. Destinarla para llenar de gasolina el tanque del carro, ir al cine, salir a un bar, entre otras, no es recomendable. Recuerda que este tipo de gastos deberían estar contemplados en tu presupuesto mensual de gastos según tus ingresos.
- Infórmate y pregunta siempre: Es crucial que sepas cuáles son las tasas de intereses que tu emisor de tarjeta cobra cuando realizas una compra con pago corriente o diferido. Así mismo, cuando estés en el local comercial donde harás la compra, debes informarte quién está asumiendo los costos de transacción por el uso de tarjeta y cuál será el interés adicional que te tocará pagar, especialmente si difieres esa compra.
- Lleva un registro de consumos: Fija un monto mínimo de consumos con tu tarjeta y evita sobrepasarlo. Así tendrás controlado el presupuesto y podrás hacer compras con seguridad. Dependiendo el valor de la compra, es recomendable hacer transacciones corrientes ya que un solo pago no implicará una tasa de interés adicional.
- Justifica los diferidos mayores a 3 meses: “Difiere hasta 6 meses sin intereses”. Quién no ha oído esta frase, en especial en las épocas festivas. Sin duda, puede ser muy tentador, sin embargo antes de hacerlo, es importante que pienses si tu compra justifica el que sigas cancelando una deuda aún cuando esta ya terminó su vida útil. Los objetos o artículos que podrían justificar diferidos largos son una computadora, un dispositivo móvil, entre otros.
- Organiza tu deuda: Pasa mucho que manejamos más de una tarjeta de crédito y una de ellas ya ha sobrepasado su límite. Tranquilo, consulta las opciones de refinanciamiento de deuda y según tu presupuesto de gastos, destina un monto al pago de ese convenio. La idea es salir cuanto antes de esa deuda acumulada que por lo general genera intereses altos.
No olvides, las tarjetas son un negocio de las instituciones financieras y ellas deben obtener su ganancia por asumir el pago inmediato. Tu deber es administrar su uso y estar dispuesto a cubrir o asumir esa tasa porcentual, mediante la disponibilidad de recursos en la fecha del corte de pago. No les temas, las tarjetas de crédito son un buen mecanismo de pago móvil cuando se las usa correctamente.





