
Usualmente el Fondo Monetario Internacional (FMI) presta dinero con condiciones para que, a través de medidas, principalmente fiscales, se pueda estabilizar la economía. Evidentemente, el FMI está a favor de recetas pro-mercados, como la reducción de aranceles e impuestos y la firma de acuerdos comerciales, medidas que han recibido fuertes cuestionamientos de parte de varios economistas e incluso de comentaristas y políticos que también se identifican como pro-mercados. Pero el compromiso con el orden fiscal y la austeridad también tiene su ventaja y ha ayudado a poner en orden ciertos aspectos del manejo del Estado central que estaban, por poner un adjetivo, descuidados. Y si bien a pocos meses de culminar el programa de financiamiento con el FMI que empezó en el 2019, aún no están todas las reformas cumplidas, cabe resaltar ciertos aspectos en los que se ha avanzado en poner cuentas y procesos en orden.
Veamos en qué aspectos han ayudado las condiciones impuestas por el FMI:
- Ampliación de programas sociales
Después de años de críticas acerca de que la política del FMI afecta principalmente a los que menos tienen, ahora los programas vienen con metas de cumplimiento en la política social. Por eso se ha logrado que los programas sociales se hayan expandido al 80% de los hogares en los 3 déciles por ingreso más bajos. Sin duda esta ampliación de servicios sociales es positiva para el país.
- Poner en orden las cuentas por pagar del Estado
El tema de las cuentas por pagar a proveedores del Estado fue uno de los principales problemas que se encontró el FMI, dado que ni siquiera había un sistema para registrarlos de manera correcta. Por esta razón se está implementando un sistema de monitoreo para evaluar el stock existente de cuentas por pagar tanto del Gobierno central y del sector público no financiero. El siguiente paso es estimar las cuentas por pagar del pasado con los GAD´s, IESS, ISSFA e ISSPOL no reconocidas hasta ahora, y ponerse al día. Sin la presión internacional, esto nunca se hubiera puesto en orden.
- Auditoría de las cuentas del IESS
Una de las deficiencias más nombradas por el FMI, y que a nadie le sorprende, son las irregularidades en las cuentas del IESS. Por inconsistencias en las cuentas de gastos de salud y de pensiones, se tuvieron que replantear los gastos de los últimos años, dado que se calculan subestimaciones que van entre los US$ 130 y 170 millones anualmente. Esto hizo corregir los números del Estado, lo cual llevó a que las metas de déficit fiscal de años anteriores no se cumplan. La auditoría de todas estas cuentas del IESS, que ayudan a determinar todo lo que el Estado Central le debe, sin duda es un avance.
- Reducción del déficit
Definitivamente la especialidad del FMI, solo que como ahora los programas vienen con metas sociales, le llaman “plan consolidación fiscal amigable con el crecimiento”. Así, el déficit del sector público no financiero declinó del 7,1% en el 2020 al 1,55% en el 2021 y se prevé llegar al 0% para el 2025, lo que ha causado una mejoría en las reservas líquidas del Banco Central (entidad que también fue reformada y puesta en orden).
Para lograr esto, el FMI ha trabajado con el Ministerio de Finanzas en la planificación de las finanzas públicas, reformas tributarias y en las estadísticas fiscales. De esta manera, el aumento de ingresos petroleros no está fomentando políticas procíclicas, sino se busca que esos fondos se usen para reducir deuda, construir colchones de liquidez y aumentar gastos en infraestructura y seguridad. Claro, el FMI no sabe que la falta de ejecución se ha vuelto un problema para el Gobierno, pero el dinero está ahí.
- Mayor transparencia de las cuentas en Petroecuador y Petroamazonas
El FMI ha presionado para ordenar y transparentar también las cuentas en Petroecuador y Petroamazonas, empresas que, a pesar de ser las más grandes del país, no cuentan con información financiera debidamente presentada y auditada. Y parece que las auditorías recién estarán para el 2023, después de que termine el acuerdo con el Fondo. Por lo menos, gracias a este organismo, existe el compromiso de presentar balances auditados de las petroleras estatales, lo cual es un poco inverosímil para los que conocen la tradicional opacidad con la que se maneja el sector petrolero estatal.
Entonces, ¿Qué nos deja el acuerdo con el FMI?
Aparte del financiamiento a tasas bajas, cuando la caja fiscal estaba en cero por la pandemia, y la ayuda en la renegociación de la deuda, hay que reconocer que han buscado ordenar y transparentar las cuentas del Estado con diferentes instituciones en los ámbitos público (cuentas con el IESS) y privado (los proveedores).
Pero, ¿es esto suficiente para que Ecuador logre generar negocios e inversiones que le permitan crecer a niveles altos? No, porque su trabajo enfatiza la disciplina fiscal y el manejo macroeconómico por sobre el fomento a la producción e infraestructura, pero sin duda poner las cuentas en orden era necesario. Algo es algo.





