
La necesidad de encontrar los mecanismos correctos de financiamiento e incentivo a la agricultura es prioritaria. Conocemos que la población mundial está aumentando, y con ella la demanda de más productos de la tierra como frutas, vegetales, lácteos, carnes, pescados, etc.
Se estima que la población mundial alcance un incremento del 70% para el año 2050, y que al menos se requiera inversiones por alrededor de US$ 80,000 millones para mantener satisfecha la nueva demanda de alimentos.
La banca privada dirige menos recursos a la agricultura que el peso que esta tiene sobre el PIB. Esta condición limita las nuevas inversiones en la agricultura para temas como mejoras en infraestructura, la mecanización y productividad.
Esta poca atención al financiamiento del sector agrícola no necesariamente se debe a una baja liquidez, sino más bien, a la falta de voluntad para atender a este rubro.
Las preocupaciones que se analizan desde el lado de la banca son:
- La fuente del financiamiento de la banca, es decir los depósitos a plazo, que son normalmente a un plazo promedio de 90 días.
- El financiamiento otorgado de corto plazo es usualmente caro y no logra resolver los problemas de la agricultura.
- El costo que implica llegar hasta las zonas rurales remotas.
- La alta percepción de no pago debido a riesgos como la producción, los precios, y los riesgos del mercado.
- El desconocimiento de la banca sobre el verdadero funcionamiento del sector agrícola y las pocas herramientas para atender las necesidades que esta actividad requiere en el mediano y largo plazo.
Además, los mismos gobiernos generan una serie de reglas que implican restricciones para atender los requerimientos de financiamiento del sector agrícola. Las regulaciones sobre la Ley de Cheques, o el ‘castigo’ en las centrales de riesgo generan un daño irreversible en la capacidad de formalización y obtención de financiamiento por parte de los agricultores.
Por otra parte, las finanzas en la agricultura requieren un enfoque distinto en las siguientes áreas:
- Segmentar a los pequeños agricultores e identificar sus verdaderas necesidades. Los pequeños agricultores son heterogéneos y tienen múltiples necesidades de financiamiento. Muchas veces ese financiamiento va más allá del requerimiento de capital e implica la atención de necesidades personales y familiares.
- Encontrar maneras de eliminar el riesgo del financiamiento agrícola atendiendo los riesgos idiosincrásicos (personales), así como los riesgos sectoriales. La consideración de colaterales móviles (maquinaria, herramientas, etc.) que permita agregar garantías adicionales a la propiedad de la tierra y otorgue un mayor alcance y penetración del nuevo mecanismo de financiamiento. En cuanto al riesgo sistemático, el impulso a las bolsas de productos permite apalancar las producciones y eliminar los riesgos de movimientos agresivos en los precios de las cosechas.
- Identificar a las instituciones apropiadas para crear nuevos canales de distribución y promoción de los mecanismos y herramientas de financiamiento. También herramientas de tecnología que permitan el acceso inmediato a los servicios financieros (cuentas, transferencias, pagos, etc.) y la comunicación entre organizaciones de pequeños agricultores para mejorar términos de negociación de la producción.
- Atender temas normativos que impiden al sector agrícola el acceso a financiamiento rápido y adecuado del tipo de producción a sembrar y cosechar.
Ecuador requiere de cambios eficientes en términos de acceso al financiamiento de elementos tecnológicos y científicos que permitan una mejora inmediata de la productividad y, además, el funcionamiento de las distintas bolsas de productos para disminuir riesgos de mercado y garantizar la fuente de pago de los préstamos a los agricultores.
Este acceso al financiamiento no puede -en ningún momento- ser considerado un mecanismo de financiamiento, y más bien, la herramienta del subsidio agrícola merece nuestra atención y revisión para evitar que las finanzas de los agricultores entren en una escala de pérdidas y quiebras. Las pérdidas y quiebras del sector agrícola ahuyentan a la banca privada de los negocios agrícolas y, además, generan presión sobre los precios de la tierra y dificultades de incentivos para incrementos de productividad y de mejoras en ofertas de productos exportables.






2 Comments
Verdad Matilde Menendez
El escrito es fuertemente excelente y lo voy a aconsejar
y a aprovechar para mi también. lo voy a esparcir en Twitter si no hay contratiempo
y claramente me guardo este enlace
Ahorro Seguro
Gracias por compartir.