
Es una queja común, especialmente en épocas de campaña presidencial decir lo altas que son las tasas de interés que cobran los bancos. Y nunca falta la respuesta legalista: “la solución para estas tasas usureras es bajarlas por ley, para apoyar a los emprendedores”. Lo peor, es que he escuchado con este tipo de discursos incluso a economistas. Supongo que en campaña todo vale para conseguir votos.
En principio, las tasas de interés denotan el precio del dinero. Entonces, un precio alto significa que existe mucha demanda o poca oferta de crédito. La solución para bajar las tasas es entonces bastante simple: hay que aumentar la cantidad de dólares circulando en nuestro sistema financiero. Por ejemplo, los EE.UU. han optado por una política monetaria y fiscal que busca lograr que circule la mayor cantidad de dinero en el sistema financiero. El resultado: las tasas de interés en los EE.UU. son bajísimas. Por supuesto, EE.UU. lo puede hacer por su inmensa capacidad productiva y financiera. Ecuador podrá estar dolarizado, pero no tiene ninguna de las dos cosas.
Entonces, ¿cómo logramos que circulen más dólares en nuestro sistema?
Al respecto, los dos candidatos de la última elección tenían dos puntos de vista diferentes: unos estaban por desincentivar que los dólares salgan de la economía mientras que los otros buscar atraer dólares mediante inversión. Particularmente, no pienso que estas visiones sean necesariamente contradictorias. El Estado puede perfectamente hacer que para los nacionales sea atractivo dejar su dinero en el país y al mismo tiempo incentivar a que vengan cada vez más dólares frescos. Lo difícil es lograrlo.
Cabe recordar que, desde el 2007 el Estado ha buscado desincentivar que los dólares salgan de la economía, hasta con un impuesto a la salida de divisas, lo que ha dado como resultado un sistema financiero estable, con altas rentabilidades para los ahorristas, pero las quejas sobre las tasas de interés para los emprendedores persisten. Lo que se ha logrado con eso no es poco, después de todo la dolarización se ha mantenido, pero se necesita más dinero circulando en nuestra economía para poder lograr que las tasas de interés bajen. Parece que falta trabajar más en volver atractivo al país para los dólares frescos, tanto de nacionales como extranjeros.
¿Cómo traer dólares frescos? Para dejarlo simple, existen dos maneras: la primera es generar “confianza”, como famosamente buscó hacerlo el gobierno del empresario Macri en Argentina. Para no alargar la historia, a pesar de los incentivos para que los propios argentinos traigan su dinero del exterior, al final lo que pasó es que se atrajo el capital internacional del FMI y el país terminó sin generar crecimiento sustentable y con un endeudamiento enorme. Moraleja de la historia: Traer capital en forma de deuda te deja más endeudado. ¿Quién lo diría?
La solución de largo plazo entonces sería apoyar la diversificación de las exportaciones, dado que con un aumento de la producción y oferta exportable se podría lograr asegurar un influjo estable de dólares frescos que lograría aumentar los ingresos tanto de la población como de los inversionistas. Es decir, la solución real, no soluciones que generen más endeudamiento, sería lograr un llegar a un crecimiento económico sustentable en el tiempo, basado en la competitividad de nuestros productos.
Hasta eso, no faltará el emprendedor que se queja porque las tasas de interés de los créditos son muy altas y los requerimientos del sistema son muchos para sus proyectos, pero que una vez que hizo dinero opte por sacar parte del dinero que han logrado fuera del mercado ecuatoriano. Si no se trabaja para generar inversión, tanto de ecuatorianos como extranjeros, las quejas de las tasas seguirán y volverán a ser tema de campaña.





